No quiero acabar la frase del título, porque no me apetece que me corráis a gorrazos. Semejante desfachatez hablar de parimientos en estas circunstancias. Pero es que es el colmo de la mala suerte, el zafio de Murphi me está tocando los ovarios (nunca mejor dicho). En plena sexy week y voy y me pongo mala, pero mala malísima, hay que joderse (con perdón). Hacía tiempo que mis migrañas insistentes se habían ido de vacaciones, pero no han sido definitivas. Han vuelto, dando más guerra que antes. Así que, mientras la gente brindaba entre polvorón y polvorón, yo vomitaba el cacito de arroz blanco que mi estómago me pidió ayer al mediodía. Y tanto levantarme con el culo al aire a vomitar, he pillado un trancazo de tres pares de narices (sí, sí, reitero, por si éramos pocos....).Y, para colmo, hoy he tenido que venir a trabajar. Pero, estoy contenta, no creáis, obligada te veas a espabilar esta modorra que me ha dejado pegada a mi sién derecha la puñetera jaqueca. Por lo menos, ha salido el sol. Algo es algo.
Así que, como ya podéis prever, este mes pasará en blanco, total uno más, ya casi no tiene importancia.