Estoy harta de tomar ácido fólico. Por eso, he decidido dejarlo. No voy a tomar más ácido fólico. Estoy saturada y más que saturada, estoy hasta las narices de comprar cada mes mi cajita de 'Acfol' y de terminarla con el mismo resultado de cuando la empecé. De verla allí amenazante, encima del armario. Yo creo que me mira desafiante. Pensaréis que estoy loca (bueno un poco ida, puede ser) pero de verdad que esa pequeña cajita blanca con rayas verdes y un contador de pastillas me recuerda cada mes que mi búsqueda está siendo infructuosa. Así que, ¡fuera cajita!. Al principio me daba miedo dejarlo, pero a medida que han ido pasando meses y más meses, comprar la dichosa caja es más un síntoma del fracaso que la satisfacción de estar preparando una búsqueda. Además, debo tener en mi cuerpo tal índice de ácido fólico que sería capaz de engendrar decenas de bebes sin ningún tipo de defecto en el tubo neural.
Si algún día consigo
quedarme embarazada, retomaré las tomas, pero hasta entonces nada de
suplementos vitamínicos, ni pastillas que me recuerden el calvario por el que
estoy pasando.

